Nací encima de un taller de Joyería, ¡¡¡qué casualidad en Córdoba!!!

Recuerdo a la vuelta del colegio cuando entraba  entre los bancos y veía a todos aquellos hombres y mujeres, trabajando bajo la dirección de mi padre, transformando un trozo de metal en aquellos anillos y pendientes que cuando yo fuera mayor, los diseñaría y por supuesto, luciría ¡Qué presumida!

Crecí con ese deseo y sin darme cuenta, mi padre me iba transmitiendo la cultura de lo bien hecho, esa sensibilidad por la belleza y esa pasión en crear e innovar contínuamente.

Aquí os presento el resultado del trabajo de una empresa familiar que nació en 1955 y que ha logrado permanecer a lo largo de los años, la cultura del trabajo bien hecho y el cuidado de nuestros clientes nos lo ha permitido. Me aferro a la convicción de que cada cliente debe ser tratado como especial y único, que el negocio no se trata sólo de transacciones comerciales, un enfoque personal es la garantía clave para que un acuerdo se cumpla con éxito en todas las partes.

Nos destacamos por una joyería que se ha adaptado a los tiempos, a los gustos, con diseños basados en las últimas tendencias, no perdiendo la esencia de la tradición joyera heredada.

De ese taller de joyería que guardo en mis recuerdos, nos trasladamos desde 2005 al Parque Joyero de Córdoba, que sin lugar a dudas es una ubicación idónea para una empresa moderna que necesita una infraestructura adecuada para desarrollar todos los procesos de diseño y fabricación de Joyería.

Amar apasionadamente lo que haces ese es nuestro secreto.